La Medicina Sutil de las flores. 

Iniciamos un camino 

Te saludo, querida mujer. Hoy quiero contarte un poco acerca de la sutil y profunda medicina de las flores. 

En los años 30 un curioso e inquieto hombre llamado Edward Bach empieza a escuchar los mensajes sutiles de las flores, poniéndose al servicio de la alquimia y del florecimiento interno de cada ser humano a partir de lo que más adelante llamó “remedios florales”. El propósito de los remedios florales es ayudarnos a cambiar desde el interior y llevarnos de vuelta a una experiencia de vida genuinamente feliz. 

Bach viaja por el sendero del alma, un viaje que propone la exploración de nuestras propias emociones con la ayuda de los remedios florales, debido a que muchas de las flores tienen cualidades particulares que equivalen a una emoción humana. 

Se dice que cuando una planta está en el momento de la floración está en su fase más alegre, feliz y brillante y es con esta información que nos disponemos a trabajar. Sumándole al gran trabajo que inicia el Doctor Bach y que luego muchas exploradoras y exploradores de la medicina floral ampliaron con distintos sistemas hermosos (California, Bush, Star, Almascencia Cel, Flores chamánicas, Orquideas del Amazonas y muchas más), vamos también a aprender a trabajar con la vibración total de las flores. ¿A qué me refiero? Si no tenemos a nuestra disposición las esencias florales o no sabemos cómo usarlas, podemos trabajar también con su imagen puesta, por ejemplo, en nuestro altar, mirándola en las mañanas y en las noches, y sintiendo cómo su información vibracional entra en la frecuencia vibracional de nuestros cuerpos, ayudándonos a alquimizar lo que sea necesario en ese momento. 

¿Cómo se hicieron los primeros remedios florales? 

Bach, en un momento de su viaje, se da cuenta que la información vibracional de las flores puede ser traspasada al agua gracias a la ayuda del sol, quien a través de sus rayos solares imprime esta información floral en el agua. Para esto es necesario que las flores que se usen estén cerca de la planta madre, utilizando agua de vertiente en un recipiente de cristal, puesto bajo un cielo azul y despejado y, algo muy importante, la persona que prepare el remedio debe estar en una actitud intuitiva, abierta, atenta y amorosa. 

Las flores son medicina de la tierra y son medicina del color, la alegría y la profundidad, cualidades muy femeninas que exploraremos juntas, entre pistílos, pétalos, tallos y polén. 

¡Floreciendo me lleno de vida! 

Melisa Vargas Ojeda 

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mimareadevenus@gmail.com

 

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