La inyaculación, amarse sin manos y nutrirse

Todos los hombres desde temprana edad por lo menos una vez un su vida han drenado y desperdiciado su potencial creativo y amoroso por 5 minutos de placer y auto amor a través de la eyaculación y no es su culpa, a todos nos gusta sentir rico. 

La sociedad, los medios, la educación a eso nos llevan todo el tiempo, al placer por el placer. No es que masturbarse sea malo, pero tiene consecuencias de las que nunca nos hablaron y que repercuten en todos nuestros cuerpos más sutiles, desequilibrando, vaciando o creando corazas que nos alejan de nuestro verdadero ser enfrascándonos en el yo que todo pide y poco da. 

Casi ningún hombre es consiente de que una eyaculación es como un parto que al no ser doloroso sino placentero genera adicción convirtiéndose en energía muerta y desperdiciada que lo deja desnutrido emocional, física y energéticamente. 

Inconscientemente por eso el hombre busca siempre el pecho de la mujer, por que la nutrición a todos niveles vive en el pecho, en el corazón, en los senos, de ahí su fijación; por esa hambre, esa falta de energía y de oxigeno en su órganos. 

Respirar y dejarse penetrar por el aire ayuda al hombre a crear un espacio que le da oportunidad de salir del placer que exige el “yo”, de meditar y conectar con su “ser”, un espacio para desaprender y recordar lo que su cuerpo siempre ha sabido; recordar que necesita ser penetrado por la nutrición por que también es paridor. 

Respiración y eyaculación están completamente relacionadas, de ahí la importancia de detenerse a hacer alquimia. Hoy a los hombres no les llega suficiente oxigeno al cerebro, al corazón, al pene ni a la próstata por eso están desconectados y carentes. 

Claro que algo tan “básico” como lo es respirar le puede resultar “complicado” al hombre que se entrega conscientemente a sentir, nutrirse y romper sus corazas porque la acción de inhalar es dejarse penetrar por el oxigeno, es energía femenina que el masculino tiene tan reprimida que puede llegar a incomodarle. 

Tanto como para el hombre como para la mujer respirar no debería ser ni básico ni complejo, sino simplemente SER un camino que permite sentir lo que cada quien está en capacidad de sentir.

Sajeeva Hurtado.

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