El Sexo de nuestros padres: el origen. 

SEXO AMOR Y CONSCIENCIA 

Para encarnarnos necesitamos dos energías, nuestros papas si solamente le ponen ímpetu, y no dejan que el espíritu los atraviese no lo lograran. De allí que muchas personas no están pudiendo tener hijos, porque solo conectan lo físico. Muchas personas dicen: “Es que cada vez que ovulo, hago el amor, y a cada instante”. Eso no es garantía de nada solo es la parte material, y si uno está cerrado en espíritu, él no puede manifestarse y darle aliento a la materia. Es la metáfora de la creación que dice que somos hechos de barro, y soplo y lo animo. Nosotros en este momento somos como un montón de barro, que al respirar comenzamos a llenarnos de vida, de aliento. 

Nosotros necesitamos como seres sexuales, porque somos seres que se animan y respiran, para ir más allá de los mitos de cómo somos creados. De allí que necesitamos recordar, nuestro padre y nuestra madre, tuvieron relaciones sexuales y reales que nos trajeron a la vida. Todos venimos del sexo. Porque gracias a ese momento, estas aquí. Date espacio para visualizar esto, siéntelo. Siente como cambia todo. Recordar cómo fue este acto, repara la memoria que tenemos de nuestra creación, y si esta creación tiene circunstancias llenas de juicios, o creencias de correcto o incorrecto, así estamos evaluando nuestro poder creativo. 

En lo profundo entonces, honrar la sexualidad de nuestros padres, es honrar el pene y la vagina, que fueron puertas del espíritu para estar aquí, así cada una de nosotros. Honrar la vida, inicia en la llegada. Estas resignificación renueva la visión de ser elegido o elegida, para que logremos llegar en una eyaculación al ovulo y accionar la fecundación, gestación y dar a luz. 

Esta contextualización, nos ayuda a perdonar las formas de la llegada y liberar las situaciones de desamor, de abandono, de violencia, o cualquiera para comprender e integrar esa fuerza de creación y responsabilizarnos de como crearemos con ella, con nuestra sexualidad la vida de aquí en adelante.

Sajeeva Hurtado.

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