Descubre la sabiduría de las emociones. 

La inteligencia emocional.

Descubre la sabiduría de las emociones. 

Nos han enseñado que las emociones son algo que se debe controlar, esconder, “poner en su lugar”, pero no, algo que tenemos que aprender es que las emociones tienen sabiduría. 

¿Cuantas veces has tenido que renunciar a una relación de pareja por no poder controlar tus celos? 

A mi consultoría constantemente llegan pacientes con mucho potencial pero que por no saber manejar sus celos han perdido sus relaciones, se quedan trabajando de donde vienen estos y se dan cuenta que es más un trabajo interno. 

También hemos sentido la rabia, al no saberla manejar decimos o hacemos cosas de las cuales después nos arrepentimos, hay días en los que también nos levantamos tristes y sin ánimos de ver a nuestros compañeros de trabajo, queremos llorar y no sabemos por qué, también nos hemos levantado con explosión de felicidad, los seres humanos estamos hechos de emociones. No nos enseñaron que hacer con nuestras emociones, estando pequeños a la mayoría nos decían comentarios como “los hombres no lloran” “las mujeres bravas se ven muy feas” “ no hay porque estar tristes” “no exprese su miedo” etc., cuando esas emociones no salen de nuestro cuerpo ahí se quedan y se convierten en algo en contra de nosotros, son como una cascada a la que si se le pone un freno se explota, hay que saber cómo canalizar toda esa agua para que salga de una manera adecuada, no siempre hay que expresar la emoción tal cual venga, pero tampoco la solución es reprimirla. Las emociones no son buenas ni malas y a veces nos sentimos encartados con las nuestras y con las de los demás. 

Una primera definición de inteligencia emocional la podemos tomar de Daniel Goleman, un psicólogo que ha trabajado e investigado sobre todo este tema, él dice que esa inteligencia es primero que todo la capacidad de saber sentir mis emociones, preguntémonos si soy capaz de sentir mis emociones o si por el contrario las evado haciendo actividades distractoras y ni siquiera sé qué hacer con lo que estoy sintiendo, para sentirlas debemos disponer nuestro cuerpo, identificar donde las sentimos, ejemplo: Cuando sentimos miedo lo sentimos en el estómago, la felicidad en nuestra cara y energía. Inteligencia emocional también es saber cómo manejamos las emociones de los demás, por ejemplo: Una persona que llega donde una amiga llorando porque terminó su relación y ésta le propone que se tome unos tragos y que no pasa nada, sea cual sea la emoción de la otra persona debemos respetarla ya que el dolor de cada persona es diferente, debemos empatizar con el otro y acompañarlo sin escabullir en sus emociones tratándolas de arreglar o interpretar a nuestro criterio. 

El segundo paso es saber que hago con esas emociones, como, cuando, con quien lo expreso o si por el contrario no le doy espacio ni encuentro un contexto para honrarla, las emociones son maestras en la vida y hemos descubierto que cada una tiene un mensaje, ese manejo tiene la capacidad de aportarnos a nuestras relaciones interpersonales, para trabajar en equipo, saber manejar situaciones bajo mucha presión, desde la emoción nos movemos todos los seres humanos. 

Hablemos sobre las diferencias entre las emociones y los sentimientos. 

Las emociones son biológicas y de corta duración y las sentimos se desarrollan desde nuestro sistema límbico, estas tienen una función de supervivencia, los sentimientos vienen más desde una construcción social y son de larga duración, no tienen una función de supervivencia y cuando no las manejamos bien se pueden convertir en emociones lo cual puede ser dañino. 

Hay 5 emociones básicas: 

La ira: Su función es poner límites, la ira es la madre de la claridad, ayuda a saber en qué estamos fallando al no poner límites. Cuando no la manejamos bien explotamos o la guardamos, se puede convertir en un sentimiento, por ejemplo: Dos hermanos llevan enojados muchos años y esa situación que pudo ser solucionada por medio del diálogo, esta situación se convierte en un sentimiento que prolongamos en el tiempo. Cuando sentimos ira necesitamos comprensión. 
El miedo: Es una reacción biológica que nos defiende del peligro, desde la psicología es algo que sentimos para afianzar nuestra seguridad personal, cuando sientas miedo de avanzar, de una enfermedad, de perder a alguien etc, tenemos dos opciones, estancarnos ante ese miedo o prepararnos, una forma de hacerlo es hacer una lista de esos miedos y encontrar cuales son nuestras herramientas para darle la vuelta a ese miedo, los puedo quemar pidiéndole al fuego transformación, en otra hoja puedo escribir un decreto en donde soltemos esos miedo y demos el paso, el miedo no se quita, siempre nos quiere decir algo importante para poder trascender y avanzar y poder llegar al otro lado. 
El Amor: Se dice que las personas sin amor no podemos sobrevivir, biológicamente necesitamos del amor, hay personas que no se sienten bien expresando su afecto con abrazos o palabras, el amor es una fuerza tan grande que debemos aprender a expresarla por medio de todos nuestros canales, escribiendo, cantando, con detalles etc. 
La tristeza: Es una gran maestra, es la madre de la ternura, te trae profundidad y a hacer introspección, nos ponemos tristes cuando perdemos algo que nos genera alegría, es importante permitir sentirnos tristes y llorar cuando lo necesitemos porque podremos elaborar ese proceso de sanación y superación, la tristeza cuando no la sabemos manejar se puede convertir en un sentimiento de melancolía y depresión. Cuando estamos tristes necesitamos consuelo. 
La Alegría: Su función nos conecta con la alegría de vivir, con el celebrar y disfrutar, hace que cada día seas agradecido, que recargues de energía tus días y tus actividades, nos ofrece paz interior y calma, es la capacidad de disfrutar la vida. 

Cuando identificamos la función detrás de cada emoción podemos trascenderla, aprendiendo a manejarla y expresarla, gran parte de la inteligencia emocional es aprender a ponernos en el lugar del otro y no ser tan duros, es preguntar en vez de juzgar, sin ofender ni etiquetar, es acompañar al otro con amor sin juicios, cada ser humano tiene un tesoro adentro y una luz, todos tenemos una sombra, un lado que no nos agrada tanto. 

La felicidad está dentro de nosotros, una persona feliz no es la que es más plana sino la que se sumerge y siente con intensidad su euforia, dolor, alegría, las expresa y las maneja. 

Escribir lo que sentimos es una forma muy bonita de explorar y conocernos y darnos cuenta de nosotros mismos y de lo que pasa en nuestra vida, permítete canalizarlas, por ejemplo tu rabia por medio del deporte, cuando sientas celos trabaja en tu niño interior y en actividades que afiancen tu confianza y seguridad. 

 

Ángela Cardona Gómez 

Psicóloga especialista en Terapia Gestáltica 

Master en PNL- Lider Coach. Directora de Mujeres Brillantes 

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