Danza árabe: un medio de reconexión con el femenino.

Desde hace unos años, e incursionado a manera de hobbie con la danza árabe y me ha permitido hacer un viaje al interior de mi ser mujer y explorar mi cuerpo, mi sensualidad, mi feminidad y conexión terrenal y espiritual.

Por qué mi afinidad, interés y magnetismo con la danza árabe?

por la necesidad de re encontrarme con mis raíces, ocupar mi lugar en el mundo, pertenecer, comprender mi historia, honrar mis ancestros, retomar su sabiduría, reconectarme con mi cuerpo y volar muy alto sin perderme del camino y esto para mi es una ficha vital en el rompecabezas de mi vida. Recuperar el sentido de la sensualidad y el erotismo en mi vida, la festividad, el disfrute por la vida en común- unidad a través del juego, el compartir sin prejuicios, son regalos invaluables que me ha proporcionado la danza del vientre, de las entrañas de la madre tierra y de mi diosa interior.

El cuerpo es el recipiente donde habitan todas nuestras vivencias, es el vehículo sagrado de nuestro espíritu, al ser una unidad cuerpo-mente-espíritu-ambiente.

Cuando aplicamos la danza como terapia tomamos los movimientos como una expresión integradora de la totalidad de nuestro ser. Desde épocas inmemoriales la danza ha sido una de las formas de comunicación con el mundo espiritual, con los seres que nos rodean y con nuestra propia interioridad. Es un medio para celebrar la vida, el cuerpo es quien demarca un límite entre el adentro y el afuera y a la vez es la zona con la que nos contactamos con el resto del mundo. La piel es el hilo conductor hacia las sensaciones y formas de percibir el mundo y al mismo tiempo hacia lo más profundo de nuestro ser interno.

La danza es una de las representaciones artísticas más antiguas y lo que la hace sagrada, al igual que el ritual, es la intención para la cual se realiza. Precisamente la danza es uno de los elementos representativos de muchos de los rituales primitivos, desde todas las épocas y en todos los lugares del mundo. La danza sagrada no consiste en un conjunto de técnicas que se deben aprender de manera rigurosa para poder tener una ejecución impecable. Por el contrario, esta danza busca una conexión con tu ser interno, más allá de la mente, donde comiences a entrar en un estado poco común pues dejas a un lado tu mente y tu voluntad de dirigir el cuerpo para hacerlo “bien” o para que los demás te vean y así no avergonzarte, y comienzas a dejarte llevar por la música, para dejarte “ser danzado” por tu cuerpo, él es quien dirige, no tu mente y allí no hay juicios de bueno o malo, o bonito y feo, o coordinado o descoordinado, simplemente tu ejecución será perfecta a los ojos de la divinidad sagrada a quien le ofrezcas tu danza. Es conectarte con tu esencia, más allá de las técnicas y pasos establecidos para ser UNA con la música, con el arquetipo y con tu cuerpo danzando. Este no es un estado ajeno a nosotros, sucede en muchas discotecas y lugares que frecuentamos al dejarnos llevar por la “rumba” pero la diferencia es que aquí estas danzando con plena conciencia de tu cuerpo, con actitud de agradecimiento y con mucho respeto hacia ti misma y hacia quienes te acompaña. El objetivo no es seducir, ni ser la mejor, sino simplemente, entregarte a la maravillosa experiencia de Ser Danzada por la vida.

Te comparto un escrito de una visualización que tuve, luego de una hermosa sesión de danza:

Danzando bajo la lluvia, vestida de blanco, no sé cuánto tiempo ha pasado y comienzo a sentir algo en mí diferente.
Se exacerban mis sentidos, el olor de la tierra se hace cada vez más intenso, y siento el agua que acaricia mi piel, hasta tal punto que no sé dónde termino yo ni ella donde empieza y me gusta esta sensación.
Puedo escuchar cada gota que cae y puedo identificar e imitar con mi voz cada tonalidad que producen al chocar con la tierra. Empiezo a escuchar la maravillosa armonía universal, esta sinfonía eterna, perfectamente intensa, llena de sentimientos. Puedo sentir ´cómo sienten las mariposas, que en su corta vida logran alcanzar su máxima belleza y empiezo a sentir como si unas enormes alas nacieran en mi espalda. Son azules, resplandeciente y se empiezan a agitar. Es maravilloso!!!
Luego empiezo a sentir que me voy levantando del piso, no tengo miedo, cierro mis ojos y me entrego, me dejo llevar por la melodía de la naturaleza y por los ritmos de mi cuerpo, me siento grande, como si tuviera el mundo en mis manos y todo girara en consonancia con mis pensamientos. Me doy cuenta que soy yo quien dirijo la orquesta y al mismo tiempo la luna sonríe rigiendo mis pasos. Las estrellas danzan en el firmamento formando figuras extraordinarias, son como luciérnagas, que suben y bajan alegremente brillando con una intensidad resplandeciente. Vienen a la tierra y empiezo a girar en el aire, a dar vueltas hasta que llega un momento en que siento como mis raíces bajan al centro de la tierra y me anclan mientras que mis alas me elevan hacia el espacio.
Todo se detiene, no existe el tiempo, solamente existe felicidad y se forma una nebulosa de matiz celestial y descubro el verdadero significado del vacío. No hay nada ni soy nadie, soy solo una parte más que se funde en el universo, que se extiende, y a la vez soy todo un universo de posibilidades….

 

Ángela Cardona Gómez
Psicóloga especialista en Terapia Gestáltica
Master en PNL- Lider Coach. Directora de Mujeres Brillantes
Tel: 3002481761
Instagram @Mujeresbrillantesoficial
Facebook @Mujeres Brillantes Colombia
www.angelacardonapsicologia.com
www.mujeresbrillantes.co

La entrada Danza árabe: un medio de reconexión con el femenino. se publicó primero en Sajeeva.

Leave a comment

    Add comment